Más del 18% de adolescentes en Colombia ha consumido tabaco, revela estudio

Investigación evidencia inicio temprano y fácil acceso a productos de tabaco en jóvenes.


Un reciente estudio, en el que participó una docente investigadora de la Corporación Universitaria Empresarial Alexander von Humboldt, evidenció una preocupante realidad sobre el consumo de tabaco en adolescentes colombianos. La investigación, basada en datos nacionales, muestra que el 18,3% de los jóvenes ha consumido algún producto con tabaco, mientras que el 20,1% ha probado cigarrillos y el 7,8% ha consumido cigarrillos electrónicos.

El análisis, realizado con información de más de 60 mil estudiantes entre los 13 y 15 años, también reveló que el inicio del consumo ocurre a edades tempranas. De hecho, el 15,2% de los adolescentes manifestó haber fumado antes de los 14 años, lo que enciende las alertas frente a los factores que están facilitando este comportamiento desde etapas escolares.

Uno de los hallazgos que más preocupa es la facilidad con la que los jóvenes acceden a estos productos. Cerca del 26% percibe que conseguir cigarrillos es fácil, y un 6% afirmó que su edad no fue un impedimento para comprarlos. Las tiendas aparecen como el principal punto de adquisición, lo que evidencia debilidades en los controles y regulaciones.

A esto se suma la exposición constante al humo de tabaco y a mensajes que pueden influir en el consumo. El 29,1% de los adolescentes ha estado expuesto al humo en espacios públicos abiertos y el 22,2% en entornos escolares. Además, la publicidad y contenidos en internet siguen jugando un papel relevante, con un 21,5% de jóvenes que afirma haber visto anuncios de tabaco en plataformas digitales.

Aunque la mayoría reconoce los riesgos del tabaco, el estudio advierte que aún persisten percepciones y creencias que pueden favorecer su consumo, especialmente en contextos sociales. Por ello, los investigadores insisten en la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención, mejorar la regulación y promover acciones conjuntas entre instituciones, familias y el entorno educativo para reducir el impacto de este problema en la población adolescente.

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